Para tener un panorama más cercano de las proyecciones macroeconómicas 2023-2026 presentadas en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM), es necesario contar con un panorama de lo que ocurre y ocurrió en los últimos años de nuestro país peruana enmarcado en medio de la crisis general que es el producto de 30 años de neoliberalismo desenfrenado y sobre todo del último quinquenio, presa de inestabilidad política por la pugna por el poder entre grupos de la derecha y la extrema derecha por el control del Estado, que se ha agravo con la pandemia y que puso en clara evidencia el fracaso de la economía neoliberal, su condición primario exportadora, de solo materias primas, depredadora de recursos y de entreguismo a monopolios y transnacionales, sujeta a los vaivenes del mercado internacional, donde solo priman los intereses del capital imperial, principalmente yanqui.
La crisis económica
internacional ha impactado fuertemente en el Perú y las consecuencias generados
por los gobiernos de los últimos 30 años, ligados a la corrupción, resultan ser
los grandes culpables, que hoy tengamos graves problemas sociales expresados en
el aumento de la pobreza y extrema pobreza, en los porcentajes preocupantes,
sumándose el desempleo, subempleo, y su consecuente precarización laboral que quisieron
cargar a al gobierno más ligado a las clases mayoritarias y que no dejaron
gobernar para instaurar un gobierno más de facto a sangre y fuego, con altísimos
costos sociales y rechazo de la comunidad internacional, sin embargo la dinámica
de crecimiento de la actividad económica, las medidas de política fiscal
implementadas en el gobierno actual no son nada responsables y que nos pasarán
la factura en los siguientes años, al igual que el ámbito internacional seguirá
impactando en nuestro país, ante un gobierno actual nada responsable de las
finanzas públicas para los próximos
años.
Si bien se tiene como
proyecciones que la actividad económica global crecería 2,4% en 2023 (2022:
3,4%), menor a lo previsto en el Marco Macroeconómico Multianual 2023-2026, debe
mostrarnos la gran preocupación por la ralentización en el crecimiento
económico incluso de las economías avanzadas y del bloque de economías
emergentes y en desarrollo. En particular, las economías avanzadas crecerían
0,8% (2022: 2,7%), por debajo de lo proyectado en el MMM (1,8%),
principalmente, afectadas por una menor dinámica de la actividad económica en
Estados Unidos (EE. UU.) Y Zona euro, las cuales alcanzarían una tasa de
crecimiento de 0,5%, en un contexto de política monetaria menos flexible por
parte de la Reserva Federal de EE. UU.
Debemos tener en cuenta que existen
múltiples factores de riesgo que podrían afectar el crecimiento de la actividad
económica global tanto en el corto y mediano plazo. Algunos de los riesgos más
relevantes se pueden mencionar la crisis de liquidez de las entidades
bancarias, escenario de estrés financiero en economías con débiles fundamentos
macroeconómicos, agudización de la crisis geopolítica y fragmentación del
comercio internacional, entre otros.
En nuestro país ante un
escenario de un gobierno de inestabilidad, social, política, económica y de
plena crisis moral en todas las esferas y los tres niveles de gobierno no es nada
alentador las proyecciones económicas ante un manejo irresponsable desde el
gobierno y el congreso, el crecimiento proyectado es de crecer 2,5% en este año
2023, por debajo de lo previsto en el MMM (3,5%), afectada, principalmente, por
los choques de oferta en los primeros meses del año como la conflictividad
social y los fenómenos climatológicos (ciclón Yaku y el fenómeno El Niño);
además, del contexto externo menos favorable, el cual se caracteriza,
principalmente, por un menor crecimiento de los socios comerciales. En efecto,
la actividad económica se contrajo 1,1% en enero, tras registrar 22 meses de
crecimiento consecutivo, debido a la caída de los sectores no primarios, además
de la minería e hidrocarburos, frente a un manejo irresponsable desde el
gobierno para enfrentar la crisis social con la fuerza marcial militar y policial
que ha generado mayores consecuencias en el contexto de mayores protestas sociales, principalmente
en las regiones del sur del país, en las cuales se bloquearon carreteras y
cerraron aeropuertos, lo que afectó el desplazamiento de pasajeros y transporte
de carga, entre otras consecuencias negativas.
Después de la baja de las
tensiones, muy a pesar que se siguen programando más protestas al gobierno la
conflictividad social, los choques climatológicos (como presencia ciclón Yaku y el fenómeno El Niño)
que generaron huaicos y lluvias, afectaron a los sectores agropecuario,
transporte e infraestructura, lo que se avizora es la recuperación de la
actividad económica en lo que resta del año, estará explicada por la mayor
oferta primaria que favorecerá las exportaciones, la reactivación de los
sectores asociados a turismo, y la resiliencia de la demanda interna, en un
entorno de disipación de conflictos sociales y la implementación de las medidas
de recuperación y reactivación de la economía, que aún se espera, sobre todo en
los pueblos afectados por la naturaleza, donde no se tiene atención del
gobierno o no se da vasto por más promoción de programas y planes como Punche
Perú y atención a la emergencia climática, que no llega a los sectores
afectados o no se ve su contundencia.
Sin respetar o poner de por
medio un real plan de acondicionamiento territorial en diferentes zonas donde
se quiere realizar actividad minera y respetar las zonas de reserva ambiental o
cuencas hidrográficas, se tiene en mente y plan de generar minería, sin
consulta poblacional y continuidad en impulsar la actividad primaria extractiva
de minerales para lograr un mínimo de crecimiento de 3,0% entre 2024 y 2026
favorecida por la mejora gradual de la inversión minera, en línea con la
aceleración de ejecución y/o inicio de construcción de grandes proyectos como
extensión de Antamina, Yanacocha Sulfuros y Zafranal, y la expansión de la
inversión no minera vinculada a la ejecución de proyectos del Plan Nacional de
Infraestructura Sostenible para la Competitividad 2022-2025 (PNISC), la mayor
adjudicación de proyectos bajo la modalidad de Asociaciones Público-Privadas
(APP) y Proyectos en Activos, en un marco de implementación de medidas
normativas que agilizarán las inversiones en el país.
Por lo tanto está proyectado
aumentar las exportaciones con mayores envíos tradicionales, en su mayoría
productos mineros como cobre, plata, zinc y plomo. De igual manera, las
exportaciones no tradicionales se incrementarían por la mayor oferta,
principalmente de productos agropecuarios.
En cuanto a la deuda pública
se prevé en 2023 se reduzca a 33,3% del PBI (2022: 34,0% del PBI), continuando
con su trayectoria decreciente, y contribuyendo al objetivo de conservar unas
finanzas públicas sostenibles, sin embargo ante un gobierno que no cuenta con
la estabilidad se tiene la 1 Ley N° 31728, Ley que prueba créditos
suplementarios para el financiamiento de mayores gastos en el marco de la
reactivación económica a favor de diversos pliegos del gobierno nacional,
gobiernos regionales y gobiernos locales y dicta otras medidas.
Por ello son preocupantes las
respuestas de la misma mandataria nacional, frente a las poblaciones afectadas
por los fenómenos climatológicos, al indicar que no hay maquinaria ni
presupuesto para apoyarlos, porque es importante señalar que actualmente el
país cuenta con importantes activos macro fiscales que le permitirían hacer
frente a situaciones extraordinarias adversas, como por ejemplo una
prolongación o mayor intensidad de los fenómenos climatológicos. A cierre del
2022, se contaba con activos financieros equivalentes a 12,8% del PBI y con
líneas de créditos contingentes (de aproximadamente US$ 2 300 millones a marzo
de 2023), así como acceso a condiciones favorables en los mercados financieros
dado su bajo riesgo país. Asimismo, posee una alta proporción de deuda pública
a tasa fija (cerca del 90%) y con vencimientos a largo plazo (con una vida
media alrededor de 13 años) que no generan presiones a las necesidades de
financiamiento en el corto plazo.
Finalmente, el escenario
internacional, mostrará su impacto en la economía nacional peruana, porque existen
múltiples factores de riesgo que podrían afectar el crecimiento de la actividad
económica global este año 2023, y entre los de mayor relevancia se tienen la crisis
de liquidez de las entidades bancarias, el escenario de estrés financiero en
economías con débiles fundamentos macroeconómicos y el endurecimiento de la
política monetaria con una agudización de las tensiones geopolíticas entre
principales economías globales y una mayor fragmentación del comercio
internacional, En realidad estamos ante un escenario nacional e internacional,
nada favorable con las cifras macroeconómicas actuales y, a futuro.
FULGENCIOQA@GMAIL.COM
0 comentarios:
Publicar un comentario