Pedro Castillo, no se lo esperaba que su gobierno no iba ser fácil de sobrellevarlo, ante la existencia de los poderes fácticos, grupos de poder económico, que tiene una mayoría de defensores en el congreso, por ello le es bastante difícil cumplir con las propuestas de su campaña electoral y cumplir con un gobierno para las mayorías. El poder fáctico instalado y reforzado desde más de 30 años, se mantiene férreo en los poderes del estado. Castillo, fue obligado a abandonar el partido que lo llevó a la presidencia, se le acercaron los caviares de las ONGs, financiadas con recursos de los grupos de poder y monopolios internacionales. Pretendieron imponerle la hoja de ruta desde la Confiep, accedió a varios caprichos y pedidos de sus opositores de la decadente oligarquía política, paralelo a las campañas de desprestigio, desde el Congreso, los medios de comunicación al servicio de las élites políticas de derecha y ultraderecha. A estas alturas luego de una serie de campañas en contra del gobierno de Castillo, sólo se viene amparando en la población en parte capitalina y mas de los pueblos del interior del país y un férreo sur del país que sigue mostrándole su respaldo, la población es el único bastión que le queda, porque todos los poderes están minados por los grupos de poder, por ende reordenar su gobierno, conforme a las demandas de la población mayoritaria, que opta por pedir el cierre del congreso, y el cambio de la constitución del año 1993
Los medios de comunicación cómplices
no criticaron a gobiernos que probadamente, le saquearon sus riquezas al país,
con corrupción y han quebrado el orden constitucional, han disuelto el congreso,
tomado por asalto el Poder Judicial y se han llevado el dinero de todos los
peruanos, guardado en los paraísos fiscales. Somos el único país de
Latinoamérica que tenemos los contratos
ley (constitución 1993).
Hay monopolios, los que se
aprovecharon del Estado, los que capturan el Estado para ponerlo al servicio de
sus intereses, por ello el grado de intolerancia con la representación que la
población mayoritariamente viene respaldando a Pedro Castillo en el afán de
fortalecer su presencia, choca frente a una fuerte y sostenida, financiada
contra campaña hacia el gobierno de Castillo, que no solo incluye a los medios
de comunicación que vemos, escuchamos, sino la presencia e invasión de miles de
troles en las redes sociales y opinólogos a sueldo, en medios masivos.
Es cierto que la crisis general
que vive el país es el producto de 30 años de neoliberalismo desenfrenado y
sobre todo del último quinquenio, presa de inestabilidad política por la pugna por
el poder entre grupos de la derecha y la extrema derecha por el control del
Estado, que se ha agravo con la pandemia y que puso en clara evidencia el
fracaso de la economía neoliberal, su condición primario exportadora, de solo
materias primas, depredadora de recursos y de entreguismo a monopolios y
transnacionales, sujeta a los vaivenes del mercado internacional, donde solo
priman los intereses del capital imperial, principalmente yanqui.
La crisis económica
internacional ha impactado fuertemente en el Perú y las consecuencias generados
por los gobiernos de los últimos 30 años, ligados a la corrupción, resultan ser
los grandes culpables, que hoy tengamos graves problemas sociales expresados en
el aumento de la pobreza y extrema pobreza, en los porcentajes preocupantes,
sumándose el desempleo, subempleo, y su consecuente precarización laboral que
hoy se le quieren cargar al nuevo gobierno, de apenas 8 meses.
Los grupos de poder económico,
con sus aliados de los medios de comunicación y un congreso mayoritario a su
favor, se resisten a todo cambio que pretenden implementarse desde el
ejecutivo. Castillo encarna la gran oportunidad de buen gobierno, pero no lo
aprovecha, porque continúa con las mismas políticas de grandes beneficios y
exoneraciones, para las transnacionales y débilmente pone el tema de la renegociación
a la gran empresa, lo que sigue permitiendo el enriquecimiento insultante para
un puñado de grandes burgueses mientras la inmensa mayoría vive o sobrevive en
la más absoluta miseria, situación que está generando la demanda por una nueva
Constitución, con y para el pueblo, ya que quienes se comprometieron con ella
en campaña electoral, la dejan de lado o poco les interesa hoy.
El propio Castillo, da carne a
la jauría para que los zarandeen a su antojo. Hoy, si bien la moción de
vacancia no ha prosperado, eso no le garantiza nada al gobierno. El plan de
extrema derecha sigue en marcha y buscará nuevas condiciones para volver al
asalto. Las “alianzas” que teje el gobierno con algunos sectores de la derecha
solo son temporales y oportunistas, pues estos acuerdos basados en repartijas
de cargos e hipotecas de compromisos de campaña no garantizan que más adelante
estos se pasen al bando contrario, por ello hoy más que nunca se demanda una
nueva constitución del Perú, que permita que su Estado cobre impuestos justos a
todos en especial a las grandes empresas, que gracias a lobby’s lograron
regímenes beneficiosos de reducción o de exoneración de impuestos, como por
ejemplo las agroexportadoras y las empresas mineras. Los ciudadanos de a pie
pagamos el doble de la tarifa
eléctrica que las grandes empresas.
Nuestra población peruana quiere
una salud pública que brinde servicios de calidad en favor de todos los
peruanos, en especial de los que más vulnerables, y no gobiernos que
desmantelan la salud pública para beneficiar a seguros privados. Es momento,
que a través de la nueva constitución desaparezcan los Monopolios en este país,
en todos los sectores, incluso en los manejos de la medios de comunicación como
el diario El Comercio que controla el 78% de la prensa escrita, o donde un solo
grupo económico propiedad de Carlos Rodríguez controla el 83% del mercado de
farmacias imponiendo precios abusivos. (Ejemplo claro lo que paso en los
primeros meses de la pandemia).
Una nueva constitución para el
Perú, debe permitir el apoyo a los esfuerzos del sistema anticorrupción que
viene persiguiendo a las personas que robaron al país, y que ha permitido que
hasta presidentes de la República vayan presos. (Es increíble que todos
nuestros expresidentes estén haciendo cola para ir a prisión los que aún no
están). El pueblo peruano está cansado de los políticos que promueven el odio,
el miedo, el enfrentamiento entre peruanos, que traten a las personas que ya
estamos cansados de tanta corrupción, nos traten como ciudadanos de segunda
categoría, tampoco se quiere un país donde se criminalicé a los líderes cuando
protestan contra la contaminación y la destrucción nuestros hábitats.
fulgencioqa@gmail.com
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