Por: Fulgencio Quispe Apaza
Especialista en Gestión Municipal. fulgencioq@yahoo.es
Han pasado ya 15 años y todavía como país adolecemos de técnicos y un sistema de gestión adecuados que nos permitan elaborar proyectos de inversión pública (PIP) para impulsar el ansiado desarrollo de nuestros pueblos en el Gobierno Central, Regional y Local, ello tiene que ver con el actual SNIP, la gestión del anterior gobierno intento al igual que el actual “hacerlos agiles”, “expeditivos”, como también lo señaló en su último mensaje el Presidente Ollanta, mientras desde el año 2001 al 2012, mas de 5 mil Proyectos de Inversión Pública (PIP), fueron rechazados y no pasaron la barrera del MEF, en una coyuntura nada confiable a futuro que nuestro país siga gozando del boom minero, podría ser efímera, por ello es necesario utilizar con eficiencia y eficacia sus recursos, más aun cuando sus fondos son de procedencia pública, administrados en representación del conjunto de la población, por autoridades de turno, elegidas para gobernar durante un período determinado, una localidad, una región o el país en su conjunto.
En los años noventa los proyectos relacionados al sector educación, sector crítico en obras de infraestructura Educativa, el Estado peruano solicitó un préstamo superior a US $300 millones del Banco Mundial (BM), paralelamente se implementó el Programa de Mejoramiento de Calidad de la Educación Peruana (MECEP), para atender en sus diferentes componentes, con la supervisión del programa el BM enviaba periódicamente emisarios técnicos para su monitoreo, estableciendo como exigencia la creación del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) que ya se venían aplicando en otros países latinoamericanos como: Colombia, Argentina, Ecuador, Chile entre otros con claras diferencias con Perú que por esos años lograba elaborar y ejecutar 100 proyectos al año, mientras los vecinos superaban en elaboración y ejecución 10 veces mas en proyectos anuales, que es una muestra de la capacidad de sus políticos, técnicos y su sistema establecido para plasmar las ideas en proyectos ejecutables.
Se señala a las autoridades de turno de falta de visión de desarrollo, ver mediáticamente, de gestión para acumular “logros” de su gestión, plasmar sus ideas particulares sin criterio técnico, nada participativos, desconocimiento de la sostenibilidad de proyectos, entre otros, sin embargo obras como la Interoceánica o los tramos 1 y 2 del Tren Eléctrico no se habrían ejecutado de haber pasado por los controles del SNIP, recordar por ejemplo,que el cálculo inicial de tránsito de la Carretera Interoceánica era de 12 vehículos por día, lo cual no justificaba una inversión de más de US$ 1,000 millones y que obviamente no habría sido aprobada por el SNIP.
La ejecución de proyectos sigue siendo bajo desde mas de una década, incluso en un contexto preocupante de crisis internacional, con ejemplos negativos que no faltan, como: el proyecto de asfalto de 180 km de la vía Kepashiato-Echarate no puede ser declarado viable por el (SNIP) porque no garantiza una circulación de 250 vehículos por día, algo casi imposible de conseguir en un distrito con 45 mil habitantes y 19.135,5 km². Hay recursos para hacer inversión en carreteras y electrificación, pero el SNIP exige una rentabilidad social que es difícil de alcanzar con una población de 45 mil habitantes en Echarate, hace poco en un evento el titular de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE) denunciaba, que su proyecto de mejorar la crianza de truchas no pasó la barrera del SNIP, la iniciativa contemplaba la asociación y apoyo a pequeños productores de trucha, y fue rechazada con el argumento de que el beneficio iba a quedar en manos privadas, y hay varios casos similares. Según información web del (MEF), desde el 2001 a la fecha, 5,250 proyectos de inversión fueron rechazados por no adecuarse a los requerimientos de un sistema creado durante el gobierno de Alberto Fujimori.
Al momento sólo hay compromisos de transformar el SNIP en “social y productivo”, y la vigencia de un sistema de inversión pública, convertido en mecanismo de control de cajero centralista, débil presencia técnica, que limitan la inversión en medio de la crisis internacional que debe aliviar y dinamizar la economía, con el otro compromiso pendiente de “inclusión social”.
Las autoridades locales y regionales, se enfrentan al objetivo de garantizar un gasto eficiente en (PIP), evitar la tentación de ejecutar obras públicas sin mayor impacto socioeconómico, aparte de chocar con verdaderas trabas para la inversión, la necesidad de flexibilización, mientras los recursos provenientes del canon, están a la espera de mejorar los servicios de salud, educación y desarrollo productivo rural acorde a la demanda social. Es notorio, que mientras el Ejecutivo exige a los gobiernos subnacionales el cumplimiento del SNIP para dar luz verde a sus proyectos, no tiene la misma rigurosidad cuando se trata de proyectos impulsados desde el gobierno central. Hay datos negativos de 288 municipalidades registradas en el SNIP no tuvieron un proyecto viable el 2011. 6% de municipios (138) tuvo un proyecto viable y 18,3% (292) de dos a cuatro. 58 proyectos fueron rechazados por el SNIP en el 2012 frente a 14,583 declarados viables. A ello se suma que el sistema está pensado fundamentalmente para proyectos de infraestructura, ya que contempla solo el capital físico y deja de lado el capital social, humano y ambiental.
Por otro lado si tomamos en cuenta la necesaria planificación, El SNIP está centrado en problemas estructurales porque un sistema de inversión pública tiene su punto de partida en un sistema nacional de planeamiento que no existe en el país a ello se suma las limitaciones de los gobiernos locales y regionales para contratar profesionales que formulen proyectos que cumplan con las especificaciones del SNIP, de acuerdo al DS Nº 025-2007-PCM, ningún funcionario puede ganar más que el Alcalde, y en algunos distritos el tope es S/.1000, cifra que hace imposible contratar un experto en SNIP, esta es la realidad de los municipios distritales del ámbito rural.
Se demanda en municipios y regiones tener personal de planta de especialistas que manejen bien las definiciones y herramientas del SNIP para la formulación de PIP., mejorar la definición de inversión pública y ajustarla al concepto amplio de capital, que incluye el capital humano, ambiental y social. Flexibilizar las reglas de formulación y evaluación de PIP, así como los estudios de oferta y demanda, indicadores de rentabilidad, etc., conforme a realidades locales. Complementar el SNIP con un sistema nacional de desarrollo de capacidades en gestión de inversión pública, que no solo se concentre en la pre inversión, sino, adicionalmente desarrolle capacidades para la ejecución y el seguimiento, que la inversión pública no esté subordinada al proceso presupuestario, sino al desarrollo como concreción del planeamiento, establecer una comisión de los tres niveles del gobierno para analizar mejoras en el mediano y largo plazo para el SNIP.
La falta de capacidades es el principal problema para presentar proyectos de inversión, se requiere identificar y superar los puntos críticos que se originan entrampamientos, propuesta técnica de orientar recursos municipales y regionales a proyectos sociales, productivos y ambientales, falta de guías metodológicas o pautas más precisas en formulación de PIP en sectores sociales y productivos como lucha contra la desnutrición, riego tecnificado, forestal, ganadero, entre otros. El indicador de rentabilidad económica para los proyectos, así como los parámetros de formulación y evaluación, son homogéneos, sin considerar las particularidades de localidades del país. Priorización de proyectos de infraestructura de fierro y cemento sobre los de desarrollo productivo. Cierto nivel discrecional en la interpretación de las definiciones y aplicaciones de la inversión pública. Imposibilidad de los gobiernos subnacionales para destinar recursos del canon y regalías a gastos que no estén considerados como de inversión. En suma este año 2012 el gobierno nacional dejará de invertir más de S/.15 mil millones para la ejecución de obras, mostrando poca eficacia.


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