Las aspiraciones de lograr el poder político de parte de los criollos nacidos en el Perú, generaron pugnas y contradicciones internas entre españoles y criollos que llegaron a las luchas independistas, entre hermanos. Sin embargo el nacionalismo de ese entonces evolucionó de diferentes formas, se expresaban en movimientos populares anti fiscales (reacciones violentas contra los corregidores o autoridades encargadas de recoger los tributos y repartos). Sacarlet O!pelan nos demuestra más de doscientos movimientos en el siglo XVIII que concluyeron con los asesinatos de muchos funcionarios y corregidores; la historia oficial nos deja entrever que el único corregidor muerto por los indios fue la que ejecutó Túpac Amaru con Antonio Arriaga, como vemos que no fue así, no olvidemos que los corregidores eran los funcionarios más odiados en la colonia por las poblaciones indias más explotadas, por la función coercitiva y cruel con que ejercían los cobros de tributos o impuestos, muchos fueron asesinados por las turbas populares.
Posteriormente este nacionalismo inca,
deviene en un movimiento mesiánico o milenarista, es decir muchos curacas, creyeron que era posible restaurar el imperio del tawantinsuyo, para llevarlo a efecto era necesario liquidar a todos los españoles e inclusive a los criollos, de tal manera que un Inca asumiera el gobierno. En esta perspectiva en 1742 se levanta Juan Santos Apu Guayna Cápac y Atahuallpa. En la serranía central y ceja de selva, (curaca que estuvo muchos años en Europa y dominaba varios idiomas) haciéndose llamar el nuevo Inca restaurador del Imperio Incaico (no es de extrañar que muchos curacas líderes de estos movimiento adoptaron los nombres de los Incas otrora gobernantes del Tawantinsuyo.Y bajo esta línea libertaria surge un movimiento en Lima, en junio del año 1750, encabezado por un grupo de curacas que decidieron tomar Lima, asesinar a todos los españoles y criollos para restaurar el tawantinsuyo, movimiento que fracasó por una delación de un indio en el confesionario ante un cura y siendo el cura (olvidándose del secreto confesional) el que los denunció ante las autoridades, sus líderes fueron capturados y ejecutados en la plaza pública de Lima y sus cuerpos descuartizados para ser lucidos en distintas partes de los puentes y entradas de Lima.
Las autoridades coloniales se equivocaron creyendo que el terror aquietaría los ánimos, no fue así, porque inmediatamente este movimiento se extendió a Huarochirí, rebelión encabezada por Francisco Inca en Lahuaytambo que dio muerte al corregidor de esa provincia y a su principales secuaces. Organizó un pequeño ejército, precariamente armado, y bloqueó el camino de Lima, convocando el apoyo de otros pueblos indios e incluso solicitando la adhesión de esclavos negros, a los que prometió la libertad. Ecos de ese llamamiento se escucharon hasta Lambayeque. Ejércitos virreinales venidos de Tarma y Lima acabaron con este movimiento y sus principales líderes ejecutados, entre ellos Francisco Inca delatado por sus propios coprovincianos de Langa.
Finalmente este nacionalismo inca
deviene en 1780 en un movimiento revolucionario encabezado por José Gabriel
Condorcanqui, Túpac Amaru, que adopta el nombre de su antecesor, este
movimiento busca un cambio total de las estructuras políticas económicas y
sociales de la colonia con mayor justicia social, es decir un rompimiento total
de España y la creación de una Patria libre. Analizar los hechos de esta
revolución, la más grande acaecida en el siglo XVIII y en toda la historia del
Perú, con más 140 mil muertos, nos demandaría mucho tiempo y no el caso en
estos momentos.
Sólo diremos que el fracaso de este movimiento revolucionario se debió en mucho a la traición de los criollos que en principio la alentaron y cuando vieron que no podían manejar la dirección que ellos querían darle, optaron por retirarse y organizar ejércitos para combatirlo, por otro lado, existió la división entre los propios curacas, algunos se mantuvieron fieles a la corona, así tenemos que los más feroces opositores a Túpac Amaru, que lo combatieron sangrientamente conjuntamente con los criollos y realistas (entre ellos Agustín Gamarra) fueron los hermanos Choquehuanca de Puno y de Mateo Pumacahua del Cusco, y perdiendo toda identidad pelearon contra sus propios hermanos de sangre defendiendo sus intereses y privilegios.
El fin de estos movimientos y el nacionalismo inca, significó la muerte para la nación peruana, para que el Perú funcionara como una nación unida e integrada por todas las sangres, porque a partir del fracaso de estos ideales, lo que se viene es una pugna de un sector de la sociedad peruana es decir entre españoles criollos y españoles peninsulares; entre criollos liberales y criollos conservadores, entre los criollos a nivel continental de los virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata quienes optaron por el separatismo y rompimiento total con el imperio español contra los criollos limeños que se mantuvieron fieles a la corona y se negaron rotundamente a todo tipo de rompimiento con el imperio español, al contrario, los peruanos optaron por financiar e integrar todos los ejércitos que salían del Perú para combatir a los criollos patriotas de Charcas, Oruro, Chuquisaca y la Paz en el Alto Perú, a los de Quito y Nueva Granada en el norte que habían declarado su independencia, movimientos que fueron derrotados sangrientamente por los peruanos, convirtiéndose así el Perú en el aguacil y la policía que luchaba a favor de los intereses de España en sus colonias de América.
Aclaremos que en estas luchas, para nada se consideraron las aspiraciones de las clases populares, ambos bandos se cuidaron muy bien de que en sus programas de lucha no intervengan para nada a los que consideraron “la chusma”, el verdadero pueblo de la mayorías, “el populacho”, por esta razón, consideramos que al final el significado de la independencia no fue más que una reforma política, cambio de autoridades en la cúpula del poder, y lo peor es que los que se opusieron rotundamente al rompimiento con España, van a ser los futuros gobernantes del Perú independiente, como dijera un observador, sólo cambiamos mocos por babas (en el Perú independiente el indio empeoró su condición de siervo, siguió pagando el tributo, el negro siguió siendo esclavo y ambos despojados de todos sus derechos civiles ya que sus líderes los curacas habían sido eliminados).
Por ende, esta actitud fidelista de los aristócratas peruanos nos explica por qué tuvieron que venir las dos corrientes libertadoras del Sur comandados por San Martín y la del Norte por Simón Bolívar a arrancarnos la independencia por la fuerza de las armas, y también nos explicamos porqué fue el Perú el último país en lograr su independencia, que si bien el 28 de julio de 1821 declaraba la independencia, recién el 9 de diciembre de 1824 se obtuvo un contundente triunfo en la batalla de Ayacucho, lográndose de ésta manera la independencia política del Perú. Es necesario especificar que casi todos los que juraron la independencia con San Martín, en esta batalla de Ayacucho se encontraban en el bando realista, de un ejército realista constituido por 4 500 soldados, menos de 500 eran propiamente españoles, el resto eran “peruanos” que pelearon férreamente contra el ejército patriota libertario comandados por Sucre y constituido por argentinos, uruguayos, paraguayos, chilenos, quiteños, colombianos, venezolanos y muchos europeos: Ingleses, franceses, alemanes y hasta un ruso, que pelearon y ofrendaron su vida por la independencia del Perú; es la paradoja que no debemos olvidar, esta fecha que fue una demostración de solidaridad de los pueblos América y Europa para con el Perú, pasa casi desapercibida a en nuestra historia y mucho más ignorada en nuestros colegios.
fulgencioqa@gmail.com

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