Como bien sabemos que la historia oficial es tan solo una parte de la verdad, que parecen obedecer a la lógica de las autoridades de turno no les interesa, porque no les conviene y se difunde una historia irreal, lo que sucedió con la creciente y cruenta participación de los pueblos del interior del país, quienes fueron los que más pugnaron, lucharon y dieron sus vidas para lograr la independencia del Perú, a diferencia del centralismo Limeño, que muy poco le importaba apurar la independencia del Perú, esa constante se mantiene en lograr algunas reivindicaciones y mostrarse conformistas. Por bastante tiempo por ejemplo San Martín y su ejército libertador llegaron al Perú en setiembre del 1820, ante su presencia en Pisco, los pueblos del interior del país se entusiasmaron y con gran fervor patriótico obligaron a sus autoridades a declarar su independencia, así se van pronunciando por la independencia muchos pueblos como, Supe el 5 de abril de 1819 (antes de la llegada de San Martín, y fue con la presencia de la armada comandada por Lord Cochrane), Guayaquil (que pertenecía al Perú) el 09 de octubre de 1820, Ica el 21 de octubre de 1820, Huánuco el 10 de diciembre de 1820, Trujillo el 29 de diciembre de 1820, Piura el 06 de enero de 1821,Lambayeque el 07 de enero de 1821, Chachapoyas el 19 de enero de 1821, Jaén el 08 de mayo de 1821.
Frente a este claro panorama, en el centralismo Lima, sucedía todo lo contrario, mientras todos los pueblos de interior del Perú manifestaban su amor a la Patria y bregaban por su libertad, pero en Lima, nada de nada, los aristócratas limeños ni se daban por enterados ante la presencia de San Martín, que desde setiembre de 1820 a julio de 1821 (casi un año) buscaba un entendimiento con el virrey y los criollos para buscar una salida a la situación presentada y andaba navegando de Pisco a Ancón, a Supe y Huacho, ante la desesperación de una parte de su ejército, y sobre todo por Cochrane, jefe de la armada quien aducía que como guerrero profesional había que bombardear Callao y Lima y acceder al poder expulsando a todas las autoridades.
Por otro lado, un grupo de montoneros de provincias aledañas a Lima, que querían participar en las luchas, ejercían presión para que los tomen en cuenta en las luchas libertarias, obligaron a San Martín para que los organizara y éste accedió, pero periféricamente al margen del ejército regular. Los montoneros por su bravía, patriotismo y empuje no podían ser ignorados, peleaban sin orden ni disciplina en montón (de aquí su nombre de montoneros), pero entusiasmados por su amor a la patria y ansias de libertad se vestían estrafalariamente, considerados grupos de montoneros y guerreros, integrados por nativos y mestizos, que empezaron a actuar en la fase militar, desde 1820, de la guerra de la Independencia del Perú y hasta sirvió de base el grupo para la formación del Ejército, y su sola presencia causaba pánico a las autoridades virreinales, y a los criollos en general, por su grotesco aspecto y vestimenta con ojotas, cueros, pellejos o pieles de diferentes tipos de animales y gorros extravagantes., que incluso participaron en la conspiración armada.
Es importante resaltar que los Montoneros en la Emancipación del Perú tuvieron un rol esencial, sin su participación activa y constante no pudo haberse logrado los objetivos. La acción de los montoneros por lograr una objetiva independencia fue realmente un despliegue de heroísmo y sacrificio, que traicionada por los conductores pro-hispanistas de la Emancipación que se aprovecharon de la masa indígena del Perú. La participación de los Montoneros peruanos estuvo orientada a combatir contra los españoles y los criollos virreinales, quienes destacaron por estar en primera línea de combate por su decidido arrojo. Miles de Montoneros ofrendaron, en los campos de batalla, lo más valioso de su existencia, la vida. Sin embargo, este grupo humano fue ignorado por completo, porque ellos en su mayoría fueron indígenas y mestizos esclarecidos de nuestras regiones peruanas, hubo también entre los que se sumaron a la causa de la guerra, esclavos, zambos y mulatos libres. Encontramos también en las filas de los montoneros patriotas a no pocos criollos y extranjeros amantes de la libertad humana, que concurrieron a desbaratar a las fuerzas virreinales del colonialismo feudal español. Pero con mayor frecuencia encontramos a indígenas comuneros, arrieros, pequeños empleados, artesanos y desocupados. Por cierto, entre ellos, uno que otro bandolero, atraídos por la causa y ex-soldados que se enrolaron a filas de montoneros para luchar contra la opresión y expulsión de los colonialistas españoles. Fueron los olvidados, estos gallardos luchadores por la patria, no han recibido todavía un justo reconocimiento del oficialismo peruano, por el contrario, son objeto de una política silenciadora que los dejó en el olvido de la historiografía peruana. En todo el sistema educativo y en los libros de Historia del Perú, no se menciona de la participación de las guerrillas y montoneros que tuvieron una decisiva actuación para lograr la independencia del Perú.
A principios de julio ante la pasividad de San Martín, Cochrane presiona al libertador a tomar Lima por la fuerza de las armas, y ante la negativa de éste, opta por asaltar el barco del tesoro, cobra su sueldo y se retira al Brasil. Mientras tanto los montoneros encabezados por Cayetano Quiroz (del cercado de Lima); Ignacio Quispe Ninavilca de San Pedro de Casta (HUAROCHIRÍ), Huavique en Canta y los hermanos Vivas Inchaustegui en Yauyos, por su propia iniciativa, al margen de las directivas del libertador, deciden tomar Lima a sangre y fuego, rodeándola por los cuatro flancos (Huarochirí, Canta, Yauyos y El cercado de Lima) como un anillo de hierro; aquí comenzó la desesperación de los realistas y criollos acantonados en Lima, el virrey La Serna huye hacia el interior, dando indicaciones para que San Martín entre a Lima a proteger a los criollos y peninsulares que se quedaban, y éstos suplican la presencia del libertador comprometiéndose el día 15 de julio a suscribir el acta de la declaración de la independencia del Perú, acta que se redacta esta fecha y comienza a circular casa por casa en busca de firmas, así San Martín hace su entrada a Lima, casi en forma secreta y en los próximos días se fijó el día 28 para la jura de la Independencia, pero previamente la aristocracia limeña comprometió al libertador, para que decrete una orden contundente para que ningún montonero se acerque a Lima a cinco leguas de la misma, so pena de fusilamiento inmediato y en lugar que se les ubicara.
Es así que el 28 de julio se declara la Independencia, con la presencia de todas las autoridades y el cuerpo eclesiástico, como narra la historia tradicional, donde el único ausente es el virrey reemplazado en este caso por el Generalísimo San Martín, de ahí que lo motejaran posteriormente como el rey José, en esta fiesta los montoneros que fueron los verdaderos gestores de la independencia estuvieron ausentes, y antes bien fueron amenazados de muerte, convirtiéndose este día en una fiesta colonial de espaldas al pueblo, con fuegos artificiales, bailes nocturnos para la aristocracia, y en donde no hubo ningún motín, asonada o acción heroica o hecho trascendental que celebrar (otra paradoja de nuestra historia).
Estos y otros hechos por conocerse deben generarnos una serie de reflexiones, que debe servir para generar y crear una conciencia auténticamente nacional entre nosotros, para salvaguardar la dignidad histórica de nuestra Patria, para que nuestros niños y jóvenes estudiantes comprendan que el proceso independentista costó mucho sacrificio a gente del pueblo y no a determinados personajes como estamos acostumbrados a pensar y que la Historia debe ceñirse a la verdad para reivindicar a los verdaderos hijos del pueblo, como el caso nuestro, personas humildes como Francisco Inca e Ignacio Quispe Ninavilca, de los que debemos sentirnos orgullosos, es nuestra obligación perennizar sus nombres, pero que hasta ahora, no hay evidencias que exista una calle, un monumento o un colegio que lleven sus nombres a diferencia de los otros héroes que la historia “oficial” lo considera.
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