La
coyuntura actual, está señalando claramente el papel y el rol que le van
encargado el pueblo peruano a Castillo, que encarna la ausencia del estado en
el Perú profundo y no tan profundo donde los niños en época escolar tienen que
caminar kilómetros para ir a un centro de estudios, o como en el momento actual
subir al cerro más alto de su comunidad para captar la señal radial o línea de
internet para conectarse, si por lo menos existe alguna señal y energía en esas
poblaciones olvidados por el estado. Por cierto la realidad es que mucha gente
dentro del país aún no ha conocido lo que es un estado presente, a la población
que vive donde no llegaron las encuestas, porque no llega el internet ni la
señal de los celulares, nadie les preguntó por quién votaría en estas
elecciones. Es por eso que a Castillo lo tildan de outsider, lo consideran la
esperanza del Perú, y lo señalan como quien debe dirigir los destinos del país
hacia un país con oportunidades y sin mayor desigualdad, al momento su figura
va sintonizando con los pueblos del interior del país, siendo el único que si
llegó a esa gente. No es que no visualizaron al candidato, nunca se fijaron en
sus electores o los visitan cada cinco años, persiguiendo su voto, simplemente.
Castillo ha entendido a mucha gente, que vive sin luz, sin el gas prometido para calentar sus hogares ante los friajes anuales que acaban con sus cultivos, sus animales y matando a sus hijos, viviendo sin agua potable ni desagüe, esa gente que no conoce un hospital, que no transitan carreteras sino trochas llenas de polvo, barro y piedras, gente que convive con un casi 40% de anemia infantil, que tiene que salir a cortar leña o recoger muñiga para cocinar así el humo sea tóxico para ellos dentro de sus casas, tratándolos como ciudadanos de segunda clase. Todo esto sin incluir a la pandemia, las vacunas, con la total desatención y política de salud en el Perú de “sálvese quien pueda”, esta situación debe terminar en lo más urgente, para cambiar la realidad, con un gobierno más humanitario con Pedro Castillo.
Hoy se demanda más que nunca, que los sectores
progresistas tengan que unificar esfuerzos y
competir contra todo el bloque de la ultra derecha, que hace todos los
esfuerzos de “bajezas” y ataques con fuerte inversión de recursos económicos, para
lograr que continúe el statu quo. Se entiende que los resultados de la primera
vuelta deben servir para fortalecer ese espíritu unitario, lo que significa
deponer inmediatamente toda clase de actitudes sectarias, vengan de donde
vengan, las que en realidad esconden intereses de cúpulas y de caudillos, así
como espurios intereses económicos, propios del radicalismo pequeño burgués,
del que siempre –e impunemente– hizo gala un sector de la izquierda peruana en
sus últimos 40 años, y que solo han servido para afectar los intereses de
nuestro pueblo y convivir con la misma derecha. Por ello, ahora se requiere
participar lo más unitariamente posible en esta segunda vuelta, como algunos de
los representantes de estos sectores progresistas, lo van entendiendo, ante la
necesidad de convertirse en un solo frente tanto el partido Perú Libre y todos
los otros partidos y organizaciones progresistas, gremios sindicales, diversas
organizaciones, para dejar de lado los
intereses particulares ha entendido que es momento de darle un viraje de
gobierno en favor de las grandes mayorías del país, así lo entiende Verónica
Mendoza, así como todas las demás organizaciones e instituciones afines, que en
el transcurso de todos estos días han logrado sendas reuniones y acuerdos de
unir esfuerzos, y adherirse a la candidatura que desata las esperanzas para un
mejor país peruano, con Perú Libre y Pedro Castillo, para enfrentar unidos a
toda la casta aristocrática de la política neoliberal acabada en sus ideas, que
ya cerró filas en favor de la acusada por corrupción y vende patria de Keiko
Fujimori, quienes ya están desatando una implacable ofensiva con falsas
acusaciones, y hasta amenazas de muerte en pleno público, no ocultan nada de su
desesperación por defender este modelo caduco, que tanta desigualdad ha
generado en el Perú, beneficiando a unos pocos.
La presencia de un rondero y campesino como candidato a la presidencia, ha despertado mayores odios de la pequeña casta neoliberal, para con los sectores progresistas y la candidatura de Pedro Castillo, como el líder que simboliza a la esa izquierda, que tanto asusta al privilegiado, y va ganando tanto terreno en el campo político y todo por culpa de la derecha que por tanto tiempo viene haciendo mal las cosas, inyectando la corrupción de forma descarada en el estado y permitiendo la proliferación de los más altos niveles de mal manejo económico, corrupción y asalto al país de sus recursos naturales y sus economías, olvidándose de la gente humilde, de la gente que los llevó al poder, ignorando y menospreciando al campesinado, a la clase obrera y a los trabajadores; negándoles dignidad vivencial, y desatendiendo todo lo que fue el periodo de la pandemia coronavirus Covid19, donde miles de familias perdieron la vida, al no encontrar hospitales equipados, al no existir oxígeno, al no contar con las camas Uci, entre otras necesidades en el sector salud, sector que fue un claro olvido para todos los gobernantes de estos últimos 30 años.
En estos momentos, es prioridad asumir responsabilidades, por tanto, en esta segunda vuelta electoral, la candidatura del Profesor Pedro Castillo y la dirección nacional del partido político Perú Libre tiene la más grande y trascendental responsabilidad histórica, y lograr los objetivos deseados por toda esa población mayoritaria nacional, que en cada visita en las plazas principales de la población en regiones, provincias distritos y centros poblados, fue un lleno total de apoyo a la candidatura de Pedro Castillo. En sus manos está ganar las elecciones y acceder a la Presidencia y la dirección del Gobierno, ante una gran burguesía, que intentará por todos los medios a lograr el continuismo en su afán de imponer el modelo primario exportador de materias primas y su política de mano dura, para imponer proyectos vetados, por los grandes perjuicios al medio ambiente y la vida.
Esa es la gente que votó, que no podía pagar una multa y quedarse en sus casas o irse de vacaciones a USA para vacunarse. Esa gente que se siente abandonada, desprotegida, impotente y frágil cuando de afrontar la vida se refiere porque carecen de las herramientas y estrategias básicas para si quiera defenderse. La gran burguesía, sin embargo, está más aislada que nunca del pueblo, por la crisis económica, política y sanitaria que padece el país, y por el avance en la toma de conciencia del pueblo peruano, lo que se ve reflejado en los resultados electorales, haciéndose evidente en amplios sectores del pueblo la necesidad del cambio de este orden social profundamente injusto y desigual. Por ello concordamos que la lucha deberá ser eminentemente popular, lo más amplia y unitaria, convocante a todas las fuerzas de izquierda, democráticas y progresistas, con banderas de lucha por la solidaridad social y popular, es decir de inmediata e integral atención sanitaria para todos contra la pandemia mortal; de integración nacional respeto a los derechos inalienables de los pueblos originarios, por la soberanía de nuestros recursos naturales, en defensa y ampliación de los derechos de los trabajadores, así como entendemos que la lucha debe ser extendida, implacable e inquebrantable contra la corrupción, el respeto irrestricto a los derechos de la mujer y de las minorías LGTBY, reivindicaciones urgentes que para su implementación requieren, necesariamente, el cambio de Constitución, que refleje la nueva correlación de fuerzas entre las clases sociales, abriendo un proceso nuevo y victorioso para la grandes mayorías nacionales y logren mejores oportunidades y calidad de vida.
fulgencioqa@gmail.com



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