domingo, 9 de mayo de 2021

BOLIVIA REACTIVARÁ PRODUCCIÓN NACIONAL DE UREA Y AMONIACO.- Por Sociólogo: Fulgencio Quispe Apaza

 

Los gobiernos de corte socialista, inicialmente de Evo Morales y ahora seguida por Luis Arce en Bolivia, mantienen sus miradas por las actividades productivas impulsadas desde el estado plurinacional, como, experiencias importantes de generar producción, empleo y divisas, cuando inició las operaciones de la  Planta de Urea-Carrasco generando inversiones de US$920 millones. Los primeros montos destinados, fueron financiados por el Estado (40%) y socios estratégicos (60%), para contar con el

complejo industrial cuyo costo aproximado de US$920 millones para tener una capacidad diaria de producción de 1.925 toneladas métricas de urea. El requerimiento inicial estimado de gas para el proyecto hasta 2030 era de 0,23 trillones de pies cúbicos (TCF), pero entre otros cálculos, daban la impresión de superar los 0,34 TCF”. Se prevé que el 40% del financiamiento del proyecto sea efectuado con aportes propios y el 60% con recursos de los futuros “socios estratégicos”.

A través del Gobierno del año 2011, con Evo Morales y sus autoridades del Ministerio de Hidrocarburos y Energía (MHE) tomaron la mejor decisión sobre el socio de Bolivia en la industrialización, luego de nacionalizar sus recursos naturales. La EBIH lanzó la convocatoria para los estudios de ingeniería: Básica extendida y Procura y Construcción., entre los pasos, dentro del marco de los análisis Económico-Financiero del Estudio de Factibilidad del proyecto —después de cubrir los costos operativos, fijos e impuestos—, “la utilidad neta al cabo de 20 años alcanzará un valor estimado de US$2.800 millones”, según los expertos del país Boliviano, en el cual también proyectaron un complejo industrial más amplio, que vaya acompañado de una planta de nitrato de amonio para la elaboración de explosivos (necesarios para la explotación minera) y plantas de diversos fertilizantes para los distintos tipos de suelos del territorio agrícola de Bolivia.

PLANTA SUFRIÓ DAÑOS COSTOSOS

Los finales del año 2019 y 2020, para Bolivia fueron muy oscuros y dolorosos, con los movimientos sociales y enfrentamientos, a raía de la salida obligada de Evo Morales, como parte de una estrategia muy bien elaborada por la derecha neoliberal Boliviana, con apoyo exterior, que tuvieron impacto en las actividades productivas de Bolivia, uno de ellos la producción de amoniaco y urea. Ahora en una nueva coyuntura con el Presidente Luis Arce, Bolivia reactivará la producción de la Planta de Amoniaco luego de los daños a los equipos de tecnología de punta y malas gestiones en la Planta de Amoniaco y Urea (PAU) de Bulo Bulo en Cochabamba, durante 2020, que paralizó la producción en este complejo industrial, generando pérdidas al país de $us 291,19 MM.

Con las nuevas gestiones del actual Presidente Luis Arce, se tiene la inversión de $us 53,14 millones para su reactivación, hasta volver a operar, con la decisión firme emanada por el mandatario nacional junto al Ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, como se recuerda el 73% del personal de la planta fue retirado, se apunta a que las actividades de pre operación, el cual volverá a dar ocupación a ciudadanos bolivianos.

Se recuerda que el progreso macro que tuvo Bolivia con el golpismo, hizo retroceder ese avance del camino de la industrialización de sus recursos naturales y hoy tienen la finalidad urgente de recuperar ese tiempo, que dejó millones de pérdidas económicas, en los primeros meses del 2019, antes del golpismo Bolivia con Evo Morales, impulsaban la capacidad de ampliar su producción con seis nuevas plantas que estaban enmarcados en fortalecer su capacidad productiva, las cuales se sumarán a las ya existentes: amoniaco y una de urea y la instalación de una planta de metanol, cuya inversión se anunciaba en $us20 millones y otra planta de Urea – Formaldehído de $us35 millones, que fueron anunciados por el ex presidente Evo Morales. Con ello Bolivia se mostraba  es un ejemplo para los demás países de la región, aprovechando los recursos materiales, energéticos, humanos y financieros que tiene el país para promover una nueva idea de desarrollo que tiene que ver con atarse al progreso, a una visión más clara, más profunda que tiene que ver con el bienestar de su gente, situación que los organismos internacionales lo tenían claro y hasta avalaban y felicitaban, pero a raíz del golpismo, hasta cambiaron de opinión.

Los complejos industriales Bolivianos, estuvieron bien manejados en relación a su administración, en la producción y sus proyecciones del Nitrato de Amonio (en la agricultura, el nitrato de amonio, NPK, MAP y DAP son fertilizantes, en base a gas natural, que se utilizan para hacer más productivos distintos tipos de suelo); Nitrógeno, Fósforo y Potasio; Fosfato Mono amónico y Fosfato Diatónico, que ayudarán a optimizar los fertilizantes. Por primera vez en la historia de Bolivia en el marco de un gobierno nacionalista de corte social, se cuenta con un complejo industrial de tal envergadura con la posibilidad de abastecer a todo el mercado interno con el abastecimiento con la producción para  para la exportación, con clientes potenciales.

 

Los inicios de progreso y desarrollo interno en Bolivia, simbolizan el primer gran paso en la era de la industrialización a gran escala que dio Bolivia desde el año 2017, pero el periodo del golpismo, generó reveces y muchos problemas para el país Boliviano, manchada de sangre por los movimientos sociales generados a raíz del golpismo de la derecha boliviana, generándose una mala administración, durante 2020, sin embargo las esperanzas vuelven gracias a las gestiones y esfuerzo que se realizan de los técnicos nacionales y extranjeros.

Bolivia con el gobierno socialista desde el Estado vuelve a  reprogramarse, proyectar e impulsar la diversificación económica del país a través de la industrialización del gas natural y los negocios con las empresas internacionales para la venta de urea del Complejo Industrial Petroquímico de Bulo Bulo, convenios con los Ingenios Azucareros Unagro y Aguaí, acuerdos comerciales para la provisión de urea que contribuya en la producción agrícola de caña de azúcar y convenios con los Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO, en la cual la empresa privada se compromete a continuar la compra de urea granulada del Complejo Petroquímico de Fertilizantes, en una tarea de encaminar, algo que se inició años atrás y hoy se encamina a fortalecer su industrialización en los sectores más importantes.

fulgencioqa@gmail.com

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