“Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él” Norbert Wiener (1894-1964)
En la pre-pandemia habíamos señalado que era fundamental apoyar los principios
del desarrollo sostenible, no sólo para buscar nuestro bien, sino por la
supervivencia de nuestra especie, que sin dejar de ser nuestro bien lo será de
las futuras generaciones, ello tiene que ver la satisfacción de necesidades del
presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras, y entender que un
sistema económico, como el que tenemos, basado en la máxima producción, el
consumo desmedido, la explotación ilimitada de recursos y el beneficio como
único criterio de la buena marcha económica es insostenible, considerando que
nuestro planeta no puede suministrar indefinidamente los recursos que éste tipo
de explotación y nivel de vida exige.
Sin embargo en los actuales tiempos los impactos ambientales del COVID-19 son paradójicos, muy a pesar que en el lado positivo hemos visto la drástica disminución de las emisiones de CO2, paralelo a la serie de medidas de emergencia sanitaria que se adoptaron en los distintos países con las restricciones del desplazamiento humano han permitido que algunos sitios, normalmente utilizados por las personas, estén siendo ocupados de nuevo por la vida silvestre, hecho que es elogiado por las humanidad entera, muy a pesar que serán otros los resultados de esa pausa en la vida cotidiana de los países, sobre todo de la incesante industrialización, que no toma consideración de los efectos ambientales. Por consiguiente la reducción de la contaminación, se presenta por primera vez en la memoria de la vida moderna el Monte Everest ahora puede observarse desde Katmandú, Nepal y el confinamiento ha ocasionado que se reduzca sustancialmente la cantidad de muertes de vida silvestre en las carreteras en muchas partes del mundo, en suma la nueva realidad se torna distinto, a pesar de la vuelta a la normalidad.
La
situación de convivencia con la pandemia coronavirus Covid 19, nos debe inducir
a reducir al mínimo los efectos negativos de la actividad económica, tanto en
el consumo de recursos, generación de residuos, de tal forma que sean
soportables por las próximas generaciones. (Ejemplo la explotación de minerales
no renovables), se deben buscar formas de compensar totalmente el efecto
negativo que se está produciendo, desarrollando nuevas tecnologías que
sustituyan el recurso explotado, asegurando, que el sistema ambiental y la actividad económica mejore la calidad de vida
de todos, no sólo de unos pocos selectos.
Si bien es
cierto, que el desarrollo sustentable preserva, conserva y protege los Recursos Naturales para el beneficio de
las generaciones presentes y futuras sin tomar en cuenta las necesidades
sociales, políticas ni culturales del ser humano al cual trata de llegar el
desarrollo sostenible. proceso mediante el cual se satisfacen las necesidades
económicas, sociales, de diversidad cultural y de un medio ambiente sano de la
actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas a las
generaciones futuras. Los gobiernos de todos los niveles del mundo, deben utilizar
los recursos eficientemente, promover el máximo de Reciclaje, la Reutilización
y el Consumo Responsable, impulsar el uso de tecnologías limpias, restaurar
ecosistemas dañados, promover la autosuficiencia regional, reconocer la importancia de la naturaleza
para el bienestar humano. Es oportuno también tomar consciencia de la menor movilidad
humana que por efectos de nuestra situación sanitaria con el Covid-19, ha
disminuido el turismo y la administración activa de muchas de las áreas
protegidas del mundo. Sin embargo ante la falta de vigilancia, la caza furtiva
está aumentando en muchos lugares, la red de monitoreo del comercio de vida
silvestre, señala que los informes de caza furtiva para consumo y comercio
local se han duplicado durante el período del confinamiento.
Otro aspecto notorio en
este periodo de confinamiento con emergencia sanitaria y restricciones de movilidad
trajo consigo el incremento de los desechos plásticos debido a un aumento en
los artículos desechables como guantes de látex o vajillas, mascarillas,
artículos comestibles con envoltura plástica, entre otros, lo que podría
provocar más contaminación de los océanos, por ende urge la sensibilización
desde los estados en atender cuestiones básicas y empezar desde lo local mediante
descentralización de las responsabilidades, el compromiso de la comunidad y el
cambio de las prioridades, aplicando un manejo adecuado de recursos de
propiedad pública, mejorando la gestión de demanda para una mayor eficiencia.
Mientras las empresas deben incentivar un cambio organizacional profundo, que
promueva nuevas y mejores relaciones entre los actores (empresarios,
trabajadores, proveedores, comunidad), impulsar la responsabilidad ambiental a
través del fomento a buenas prácticas de autorregulación ambiental, asumir los
efectos ambientales de conductas organizacionales sobre las personas y el
entorno, como parte de un proceso de mejoramiento continuo.
La
sustentabilidad debe durar en el tiempo y hacerse sostenible, debe erradicarse
la idea, que la Tierra tiene una ilimitada cantidad de recursos a disposición
de los humanos, este tipo de pensamiento y/o creencias tan arraigadas en las
sociedades del mundo, especialmente en occidente, han llevado indefectiblemente
a los niveles de contaminación, desigualdad, enfermedad, pobreza e injusticia,
entre otras falencias de nuestro presente.
Sabemos
que un verdadero cambio de mentalidad es un proceso lento y difícil que requiere
afianzar nuevos valores, estructuras y formas de contemplar el mundo. Es
fundamental introducir una nueva cultura de pertenencia, y sustituir al
individualismo, que ha hecho a la sociedad industrial, y que se centra en
obtener un beneficio propio, sin atender en lo más mínimo a las necesidades
comunitarias, ni a las del medio donde se desarrollan, y sin el cual no sería
posible la vida. Es necesario lograr una concientización que permita conocer la
importancia de formar parte de un sistema, para así actuar como parte de él, y
lograr así el desarrollo del planeta y sus componentes.
Finalmente,
el verdadero cambio comienza en nosotros mismos, no esperemos que el otro
cambie, es tiempo de promover una consciencia a nivel global, si reorientamos
nuestras necesidades y nos damos cuenta de lo poco que necesitamos para ser
felices y amigables con nuestro planeta, acorde con las verdaderas necesidades
ambientales, sociales y económicas de nuestro presente. Sólo así lograremos
implantar el “Desarrollo Sostenible” que asegure a las generaciones futuras la
posibilidad de desarrollarse en un mundo sano, limpio y Justo con el fomento de
actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas junto al decisivo
instrumento de presión frente al mercado. Debemos comenzar con carácter urgente
a entender, auto incorporar y difundir la idea de que hay que transformar los
antiguos criterios, paradigmas y estructuras de pensamiento, volcándolos hacia
el desarrollo con explotación racional del planeta que cuide el ambiente, con
la práctica global del “Desarrollo Sostenible” se debe conseguir a la vez
satisfacer las necesidades del presente, fomentando una actividad económica que
suministre los bienes necesarios a toda la población mundial.
fulgencioqa@gmail.com
Sociólogo; Fulgencio Quispe Apaza

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